¡Qué bien lo tenías escondido, Santo!
Por: Ricardo Sánchez
@ShowUnlimited
Facebook: Ricardo Sánchez
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Fotos: Especial
Allá en la década de los sesenta, las películas realizadas en México usualmente tenían dos versiones, unas que, a decir de muchos directores y productores de la época, tenían que cuidar la integridad moral de las familias mexicanas.
Ya que era todo un menester custodiar las buenas costumbres de nuestra eterna sociedad doble cara, los filmes "hardcore" no se hacían a la ligera. El director tenía que grabar esas otras escenas a espaldas de las autoridades y los productores debían encargarse de sacar el producto a escondidas del país, por lo que era imposible disfrutar de aquellas joyas tan fácilmente, se cuidaba mucho la imagen de los protagonistas, uno de ellos: Santo, el enmascarado de plata, un ídolo popular.
Allá en la década de los sesenta, las películas realizadas en México usualmente tenían dos versiones, unas que, a decir de muchos directores y productores de la época, tenían que cuidar la integridad moral de las familias mexicanas.
Las “otras” cintas, eran para explotarse en el mercado europeo y latinoamericano, tenían la característica de tener a féminas con menos o nada de ropa y situaciones de cama… de sala, cocina, jardín o donde se les ocurriera a los intérpretes.
Ya que era todo un menester custodiar las buenas costumbres de nuestra eterna sociedad doble cara, los filmes "hardcore" no se hacían a la ligera. El director tenía que grabar esas otras escenas a espaldas de las autoridades y los productores debían encargarse de sacar el producto a escondidas del país, por lo que era imposible disfrutar de aquellas joyas tan fácilmente, se cuidaba mucho la imagen de los protagonistas, uno de ellos: Santo, el enmascarado de plata, un ídolo popular.

